Desde que empecé hace un par de años a leer sobre la impresión 3D ha despertado en mi un especial interés sobre las enormes posibilidades que esta nueva tecnología puede tener en un corto y medio espacio de tiempo. Entré en contacto con este mundo a través del proyecto Clone Wars, donde estuve informándome sobre como llegar a conseguir construir tu propia impresora 3D en casa, pero (hasta ahora) nunca he dado el paso adelante de arrancar en la aventura. Ha sido esta semana cuando me he encontrado con este artículo de Pablo G. Bejerano donde nos explica como en China han comenzado a construir casas a través de gigantescas impresoras en 3D. Utilizan para ello una mezcla de hormigón y materiales reciclados. Para demostrar la validez de la tecnología han construido en un solo día diez casas por menos de 5.000$ cada una. Este tipo de avances ya con una utilidad palpable (mola mucho imprimir en casa figuritas de plástico, pero este tipo de noticias demuestra que se puede llevar esta tecnología a otro nivel), demuestra el enorme potencial asociado que tiene la impresión 3D.

No soy un entendido en la materia ni pretendo utilizar la bola de cristal para tratar de ver donde puede llevarnos esta tecnología, simplemente voy a soñar despierto imaginando que sería posible realizar y que ventajas tendría en un futuro (creo que cercano) las impresoras 3D a gran escala:

  • Construcción de viviendas: Esta opción como vemos en la noticia no es un sueño sino una realidad actual. ¿Os imagináis la utilidad de construir rápidamente este tipo de viviendas en caso de desastres naturales cuando cientos o miles de personas se quedan sin un techo donde cobijarse?. ¿Y que me decís de regiones subdesarrolladas donde no tienen acceso a materiales para construir? “Sólo” sería necesario transportar los módulos de estas casas y ensamblarlos en su lugar definitivo. ¿Y si en estos países se pudieran construir las impresoras 3D directamente?
  • Reinvención de la cadena de transporte actual: Si se puede llegar a imprimir casi cualquier cosa, no haría falta una fabrica enorme en cualquier lugar del mundo (o dos o tres lugares) desde donde enviar los productos a las tiendas donde se venden. Todo ese dinero que se invierte en el desplazamiento de mercancías, además de la contaminación que provoca, se podría ahorrar si en cada país (quizás provincia) existiese una impresora 3D capaz de replicar el mismo modelo en todo el mundo. Estoy pensando en un IKEA o similar, donde no tendrían que viajar las mesas desde las fábricas a cada centro comercial sino que incluso con una impresora 3D en la tienda se fuese auto abasteciendo de sillas, mesas, muebles, tornillos, etc.
  • Fabricación de repuestos: A todos nos ha pasado, o tenemos un amigo, que hemos llevado a reparar el coche y tienen que pedir una pieza a Alemania y esperar a que llegue para poder devolvernos el vehículo. Si en lugar de eso se pudiese imprimir bajo demanda lo necesario para la reparación seguramente podríamos ahorrarnos, además de mucho espacio en el stock, todo el tiempo de espera que supone la logística de la pieza.
  • Prótesis: El mundo de la medicina es uno de los que más avances puede conseguir si toda esta tecnología 3D llega a buen puerto (se habla incluso de la impresión de órganos). El poder reconstruir los huesos de un paciente exactamente igual que eran gracias a la impresión 3D puede ayudar a recuperar a mucha gente que con las técnicas actuales es mucho más difícil y complejo conseguirlo.
  • Máquinas haciendo máquinas que construirán máquinas: ¡Al más puro estilo Skynet! 🙂

Y a vosotros, ¿se os ocurre alguna aplicación más (posible o imposible, estamos soñando despiertos) para la impresión 3D? Os animo a dejar reflejo de vuestra ideas en los comentarios.

Imagen de Subhashish Panigrahi